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Desde 1948 a través de Su mundo espiritual de luz, el Señor nos ordenó la formación del Cuerpo Espiritual de Labriegos, con la intención de dar los pasos entre los discípulos y seguidores de Su Doctrina para hacer realidad una pequeña y humilde organización cuyo único propósito sea el de dar a nuestros hermanos necesitados toda la ayuda espiritual de la cual seamos capaces.
La idea central es que seamos trabajadores voluntarios dedicando nuestro tiempo, nuestros esfuerzos y nuestro amor para dar consuelo, consejo y una mano hermana a todos aquellos que tristes, desesperados o en medio de un trance difícil en que se encuentren. |
Si profesas la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana y deseas integrarte al Cuerpo Espiritual de Labriegos, lee por favor los 7 principios que lo rigen; si estás de acuerdo con lo estipulado, continúa llenando y enviando la forma que se encuentra en la siguiente página.
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1) Creo en el espiritualismo trinitario mariano como la Doctrina emanada del Espíritu Santo de Dios en este Tercer Tiempo, y sus enseñanzas divinas entregadas a través del entendimiento humano desde el año 1866 hasta el año 1950, Doctrina que antes se manifestára a través de Moisés y de Jesús, el Cristo de Dios y nuestro Divino Maestro; creo en la existencia del espíritu, así como en que hemos vivido en los tres tiempos de la humanidad y en María como la ternura divina y la esencia maternal eterna de Dios, por lo cual la reconozco y venero como Madre e Intercesora Universal.
2) Creo que los hombres(varones y varonas) somos espíritus encarnados dotados de vida humana en busca de nuestro perfeccionamiento espiritual y no simplemente seres humanos en busca de elevación espiritual, por lo cual reconozco que todos los seres humanos son mis hermanos sin distinción de raza, edad, religión, nacionalidad o sexo. 3) Creo en la ley de evolución y perfeccionamiento espiritual así como en la reencarnación, mediante la cual el amor divino nos da todas las oportunidades que nuestro espíritu necesita para reparar fallas pasadas mediante la ley de restitución, así como para completar tareas pendientes y elevarse en la escala de perfeccionamiento espiritual. 4) Creo en Elías como nuestro guía y pastor espiritual, así como en que nuestros dones, virtudes, potestades y potencias, nos son dados desde que brotamos de la mente paterna y materna de Dios y que por lo mismo, no debemos esperar ni solicitar retribución, reconocimiento, tributo o lisonja alguna, sino que debemos tener caridad, caridad y más caridad para nuestros hermanos encarnados y no encarnados. 5) Creo en que los seres humanos somos constituidos de conciencia, espíritu y cuerpo; y que la conciencia es quien debe guiar al espíritu y éste a su vez debe guiar al cuerpo. Creo en el libre albedrío con que fuimos dotados, debe ser guiado también por la conciencia, que siendo divina, es perfecta, inmutable y sabia. 6) Creo en que Israel es el pueblo de Dios y como tal, es un pueblo espiritual, una parte del cual se encuentra encarnado en materia en todas las razas y naciones del mundo, y la otra se encuentra en espíritu actuando sobre la humanidad como guardianes, bienhechores, consejeros y amigos. Creo que en Israel, cuya simiente espiritual son Abraham, Isaac y Jacob, serán benditas todas las naciones de la Tierra. 7) Creo en la Obra divina de todos los tiempos y que nosotros como labriegos espirituales, somos privilegiados al poner el Padre Su Obra en nuestras manos y por tanto, somos responsables de nuestros pensamientos, palabras y hechos tanto en nuestra vida cotidiana como en el desempeño de nuestras tareas dentro de tan magna Obra y reconocemos que, siendo de Dios las tierras, la semilla, el agua y los aperos de labranza, todo fruto pertenece al Señor y no a nosotros. |