Álbum de la Sabiduría - Versión Compendiada
De Enseñanza 125
14 Sois soberbios, porque con vuestra ciencia habéis construido la nueva torre de Babel, desde donde desafiáis mi poder, diciendo a los pueblos que vuestro saber supera a las revelaciones divinas.15 He dejado que vuestra torre se eleve y que vuestra ciencia crezca para preguntaros: ¿Quién os ha dado el derecho de disponer de la vida de vuestros semejantes? ¿Quién os ha permitido derramar su sangre? ¿Quién, en fin, sin faltar a lo justo debe interponerse en el destino de sus propios hermanos?
17 ¿Por qué os habéis olvidado de Mí y habéis querido comparar vuestro poder con el mío?
Yo os digo que el día que un sabio con su ciencia forme un ser semejante a vosotros y le dote de espíritu y le dé conciencia, Yo posaré mi cetro en su mano. Mas vuestra cosecha, por ahora, será otra.
18 Sobre cadáveres y escombros levantará la ciencia su reino, que será muy breve, para que luego se establezca el reino de justicia, de paz y amor.
41 Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra habría de ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia.
Escuchad: Hace tiempo, en el norte de vuestras tierras habitaba una gran tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. Él levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella gracia.
Atravesaron selvas, cruzaron desiertos y escalaron sierras; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la tierra prometida a los israelitas, la tierra que manaba leche y miel.
42 Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y cómo nada es ajeno a mis designios y planes divinos.
43 Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se asemejó al de Salomón. Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad.
El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo habría de conocer el nombre de la Obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar y a los cuales ya habían visto en sueños.
Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo que fueron muy pocos los que supieron cumplir la Ley de amor, de caridad y humildad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer por la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.
44 Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara contra el Dios que aquellos venían a revelarle con tanta injusticia y con tanta crueldad.
¿Podían aquellos idólatras reconocer a través de actos inhumanos a Cristo, al Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la suya para salvar al mismo que le ha ofendido? Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares.
Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los Cielos, atrajo sobre sí, como un manto de infinita ternura, el amor de María, la dulce Madre del Universo.
45 Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.
46 Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada, ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo con mi nueva venida.
48 Este pueblo estará preparado para aquella lucha en que mi justicia presida la gran batalla de ideas, credos y doctrinas. Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme que será la de mis discípulos cumpliendo su misión de fraternidad espiritual.
49 Por ahora comprended que mientras los hombres no logren alcanzar la completa espiritualidad, tendrán que necesitar de templos materiales y de colocar delante de sus ojos formas o imágenes que les hagan sentir mi presencia.
50 El grado de espiritualidad o de materialismo de la Humanidad, podéis medirlo por la forma de su culto.
El materialista me busca en las cosas de la Tierra, y si no llega a verme según sus deseos, me representa en alguna forma para creer que me tiene delante.
51 El que me concibe como Espíritu, me siente dentro, fuera de él y en todo lo que le rodea, porque él se ha convertido en mi propio templo.
52 De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones cada vez más adelantadas, que los hombres no han sabido comprender, porque siempre han creado idolatrías y más idolatrías en torno a ellas.
En aquel Segundo Tiempo dije a mis discípulos: ¿Veis cuán grande, majestuoso y opulento es el templo de Jerusalén? Pues de él no quedará ni piedra sobre piedra.
Mi palabra se cumplió, porque toda la idolatría y profanación que en él se hacían, las borré con mi Doctrina. Yo prometí reedificarlo en tres días, que precisamente se cumplen en este Tercer Tiempo, en que vengo a levantar en el corazón de la Humanidad el nuevo templo, el nuevo santuario construido en lo más puro del espíritu del hombre.
54 No os asombréis ni os escandalicéis si os digo que todo el esplendor, el poder y la pompa de vuestras religiones habrán de desaparecer, y que, cuando eso suceda, ya estará preparada la mesa espiritual donde vendrán a alimentarse las multitudes hambrientas de amor y de verdad.

