Al confundir la individualidad con el ego, y al seguir la errónea idea psicológica tradicional (actualmente refutada por los psicólogos más avanzados) de que es el ego el que nos otorga nuestra identidad, ha habido un enorme lavado de cerebro por parte de los medios masivos, dándole una desmesurada importancia a la personalidad, opuesta al altruismo, el cual es un prerrequisito para manifestar la maravillosa virtud espiritual de la caridad.