HUMANIDAD
Parte 36
Mi justicia a nadie condena
y menos eternamente. El fuego de que os hablan las escrituras es la conciencia inexorable que quemará como el fuego hasta purificar de toda mancha al espíritu y ese fuego cesa, cuando ha desaparecido la huella del pecado.
Cuántas torcidas interpretaciones han dado los hombres a las lecciones divinas. Me hacen aparecer como un juez de monstruosa crueldad. Cuántos absurdos ha creado la mente humana y luego los impuesto como la suprema verdad.
Si fuera verdad que el fuego es el que castiga los pecados humanos, entonces todos los cuerpos de los que han pecado tendrían que ser arrojados al fuego aquí en la Tierra, en vida, porque muertos ya no sentirían, porque los cuerpos nunca se elevan al espacio espiritual, al contrario, ellos una vez concluida su misión, descienden a las entrañas de la tierra, donde se funden con la Naturaleza de donde tomaron vida.
El hombre es quien con su imaginación, ha creado la muerte y además ha creado infiernos y glorias según su pobre entendimiento. ¿Qué conceptos justos podrá tener de mi existencia, de mi justicia y de la verdad sobre la vida eterna?
Sólo la confusión forma parte de los cimientos donde descansan las creencias de las mayorías. ¿Cómo condenar al hombre al exterminio o al dolor eterno, cuando su pecado sólo es pasajero y producto de su ignorancia? ¿Cómo condenar a un ser que en sí lleva mi propia naturaleza divina?
No existe la condena eterna, existen las oportunidades a través de la reencarnación del espíritu, oprtunidad en la restitucion espiritual.
¡Cuán grande es la deformación que han sufrido mis enseñanzas por causa de las malas interpretaciones!
Comparad esta forma de restitución con la del eterno castigo en el fuego perenne del "infierno", forma de la que se valen los hombres para amedrentar el espíritu de la Humanidad.
¿Cuál de estas dos formas os da una idea de una justicia Divina, perfecta y misericordiosa. Una revela crueldad, rencor sin límites, venganza; la otra encierra tan sólo perdón, caridad, esperanza, oportunidad de restituir. Ved cuán distinta es la realidad de mi justicia, de aquella idea que os habíais formado de vuestro Padre.
No solamente vengo a libraros de errores y prejuicios que afectan vuestra vida en este mundo, sino también os digo que la condenación eterna como os la han descrito no existe, porque el espíritu no puede sufrir la pena física que produce el dolor en la materia; el dolor del espíritu proviene al contemplar sus acciones a la luz de la conciencia, la cual le hace mirar y comprender con toda claridad todos los errores e imperfecciones cometidas.
A nadie he forzado para que me siga y a nadie amenazo por no hacerlo. Ciertamente existe la Ley de la restitución que cada quien labra para sí, para que su espíritu evolucione y alcance la pureza y luz, mas el infierno no existe, como no existe el castigo divino.
No interpretéis erróneamente lo que en sentido figurado se os ha dicho en tiempos pasados. Lo que existe es la oportunidad de volver a este mundo, para que a través de ella, podais evolucionar y pagar vuestras deudas pasadas, pero en vosotros está si lo haceis por amor o penosamente por medio el dolor.
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