HUMANIDAD
Parte 35



El sentido o significado de la restitución espiritual


Qué importante es que esta humanidad, comprenda lo que significa restitución espiritual, para que entienda que el espíritu tiene un pasado que sólo Dios conoce y acepte con amor, con paciencia, con respeto y con conocimiento de causa su cáliz de amargura, comprendiendo que con su dolor, está saldando deudas pasadas o presentes

La Humanidad, través de las eras, ha hecho mal uso de su libre albedrío, ha cometido tantos errores y grande ha sido el mal que se ha causado. Con todo esto, ha manchado a su espíritu, por lo tanto no debiera de sorprenderse y mucho menos blasfemar cuando el dolor en diferentes maneras se presenta en su vida.

El propósito de concederos tantas oportunidades es para que vuestro espíritu se purifique, es decir; que obtenga otra vez su original pureza. Este es el sentido o significado de la restitución espiritual, la cual se logra a través de las reencarnación del espíritu.

Cuántos seres humanos, tendrán que regresar a este planeta en busca de una ocasión de reparar errores cometidos, para que a través de esta restitución, pueda devolver la pureza a su espíritu. Es necesario que toda mancha sea lavada. Podrá pasar un año, un siglo, y hasta una era, mas el momento de juicio tenía que llegar, aunque este juicio en apariencia llega tarde o fuera de tiempo, siempre se manifiesta en forma perfecta e inexorable. (Isaías 1:16-18)

Vengo para ayudaros a reparar vuestros errores, a revelaros el secreto de reponer en un día, un año perdido y en un año un siglo mal empleado.

No olvidéis que si he venido a deciros que ninguno de vosotros se perderá, también es cierto que os he dicho que toda deuda deberá quedar saldada, y toda falta borrada del Libro de la Vida. A vosotros toca elegir el camino para llegar a Mí. El libre albedrió aún es vuestro. Pero es necesario que entendáis mi palabra para poder comprender y decidir que camino deseais tomar.

Si preferís la ley del Talión de los antiguos tiempos, como aún la están practicando los hombres desde sus orgullosas naciones, ved sus resultados. Si queréis que la vara con que medís a vuestros hermanos, os mida también, ni siquiera espereis vuestra entrada en la otra vida para recibir mi justicia, que aquí cuando menos lo espereis, os vereis en el mismo trance en que pusiteis a vuestros hermanos.

Mas si queréis que una ley más elevada, venga en vuestra ayuda, no sólo para libraros del dolor, que es lo que más teméis, sino también a inspiraros nobles pensamientos y buenos sentimientos, orad, llamadme, e id luego a vuestro camino a luchar para ser cada vez mejores, para ser fuertes en las pruebas, en una palabra, para llegar a pagar con amor la deuda que tenéis con vuestro Padre y con vuestros semejantes.

Si queréis evitar pasar por el dolor o apurar el cáliz de amargura, podéis lograrlo saldando vuestra deuda con arrepentimiento, con buenas obras, con lo que la conciencia, que es la voz de Dios, os diga que debéis hacer. Así saldaréis alguna deuda de amor, devolveréis una honra, una vida o la paz, la salud, la alegría o el pan, que alguna vez hubiéseis hurtado a vuestros hermanos.

Debo deciros que la purificación no tiene que ser necesariamente por el dolor, sino también por amor. ¡Cuántos seres existen en mi seno a quienes ha purificado el amor, sin haber experimentado nunca el dolor!

Breve análisis del tema



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