temas extraídos de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento


DEL DOLOR Y LAS PRUEBAS
cincel que modela el corazón del hombre

Parte 2


Nunca digáis que las pruebas que atravesáis son castigo divino, o la sentencia del Juez Supremo, porque os digo que vosotros mismos sois vuestros propios jueces, y son vuestros hechos equivocados así como vuestras infracciones a la Ley Divina, las que se levantan ante vuestra conciencia, acusándoos.

Si el dolor, la flaqueza y las pruebas os acometen a vuestro paso, no es por que el Señor así lo haya dispuesto, sino es porque no habéis estudiado, analizado y vivido su Ley.

Juzgáis superficialmente, como si fueseis niños, ignorando que las pruebas que os azotan son obra vuestra. Así, cuando ellas se desatan sobre vosotros, deseáis que se aparten, que los designios sean cambiados para no sufrir, para dejar de apurar el cáliz amargo. Es que no podéis penetrar con vuestra vista en la realidad espiritual, para comprender que todo aquello que recogéis es lo que habéis sembrado, y que todo dolor que a vosotros llega, es porque lo habéis atraído.

No, no habéis sabido penetrar en la verdad, y es por eso que cuando el dolor embarga vuestro corazón, os creéis víctimas de una injusticia divina y Yo os digo que en Dios no puede existir ni la menor injusticia.

El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno, por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, por el furor y por la cólera, cometen grave error; esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos, cuando les falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones.

A veces me decís: -Señor, ¿por qué hemos de pagar consecuencias de obras que no son nuestras, y por qué hemos de venir a recoger el fruto amargo que otros han cultivado?- A lo cual Yo os respondo, que de esto nada sabéis, porque ignoráis quiénes habéis sido antes y cuáles han sido vuestras obras.

¡Cómo han falseado la verdad de mi justicia todos los que van predicando una doctrina de temores, de castigos y de ignorancia! Mas, ¿sabéis el porqué de esa actitud? Porque necesitan tener supremacía sobre los demás, porque no conocen la humildad, y en cambio tienen mucha vanidad para nombrarse poseedores de la verdad y predilectos sobre los demás.


1 Inicio.
2 Las pruebas y el dolor NO son castigo.
3 Bienaventurados los que bendicen el dolor.
4 Soportando las pruebas.