HUMANIDAD
Parte 29
La reencarnación es la oportunidad
que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje. Habeis tenido una oportunidad tras otra y en ello debéis de comprender mi amor infinito por vosotros, porque os he concedido la oportunidad para reparar errores, purificar y perfeccionar vuestro espíritu, en vez de castigaros o condenaros como solías pensar antes.
Por eso instituí, como una de mis leyes de amor y de justicia, la reencarnación del espíritu, para concederos un camino más extenso, que os brinde todas las oportunidades necesarias para lograr su perfeccionamiento. ¡Cuántas lecciones os he dado, para que aprendáis a amar! ¡Cuántas oportunidades, vidas y reencarnaciones os ha proporcionado la misericordia Divina! La lección se ha repetido cuantas veces ha sido necesaria, hasta que ha sido aprendida. Una vez cumplida, no existe razón para ser repetida, porque tampoco podrá ser olvidada. (Jeremías 18:1-6)
Si la humanidad, aprendiese pronto mis lecciones, no tendría porqué sufrir, ni porqué llorar errores. Un ser que en la Tierra aprovecha las lecciones en ella recibidas, podrá volver al mundo, pero siempre será con mayor adelanto y en mejores condiciones. Entre una vida y otra siempre tendrá una tregua necesaria para meditar y descansar antes de emprender la nueva tarea.
¡Cuántos de vosotros tendréis que regresar a la Tierra, en busca de la misión que se dejasteis de cumplir o en busca de una ocasión para reparar los errores cometidos! Muchos de vosotros ya no tendréis una nueva oportunidad de venir a la Tierra, a reparar vuestras faltas, no poseéreis ese instrumento que hoy lleváis y que es vuestro cuerpo. Es menester que comprendáis que el venir al mundo, es un privilegio para el espíritu, que nunca es un castigo, por lo tanto, debéis aprovechar esta gracia.
No es la primera vez que vuestro espíritu viene a habitar en este mundo; ha mucho tiempo que a través de distintas materias Yo le he permitido que reencarnara para que así reparase sus yerros y se dignificara ante mi Ley. Ciertamente, una vida humana concedida a un espíritu tiene un valor tan grande y representa una oportunidad tan propicia al progreso que el hecho de desaprovecharla o de emplearla mal, implica que mi justicia, siempre inexorable, se manifieste en el sendero de quien profana dones tan sagrados como los que Yo confío a cada espíritu al enviarle a la Tierra; pero que de una existencia tan breve como es la del hombre en el mundo, dependa toda la eternidad de su espíritu, es un error; con mayor razón, si reflexionéis en que los errores son propios de seres que carecen de desarrollo, de luz y elevación.
Así sabréis que una sola existencia en la Tierra, por ser tan breve comparada con la vida espiritual, no puede ser decisiva sobre la eternidad de un espíritu, o sea que ni será suficiente para que uno de vosotros alcance dentro de ella la perfección, que os lleve directamente al reino de la mas alta espiritualidad que es lo que llamáis Cielo, como tampoco los errores de una vida en la Tierra podrán determinar que un espíritu se pierda en las tinieblas o en el dolor por una eternidad.
webmaster el pequeño labriego © 1999-2003 ![]()