HUMANIDAD
Parte 34



Entre la Humanidad se encuentran seres que en otro tiempo cruzaron el desierto

en pos de una promesa divina, que oyeron la voz del Señor, sobre un monte; también descubro a otros que vivieron en el tiempo de Jesús, vieron sus obras y escucharon su palabra, que le siguieron al desierto y comieron de los panes y peces que dio de comer a la multitud, y a quienes anduvieron gritando el día de su crucifixión, también se encuentran en este mundo.

Aquí, en este mundo, se encuentran muchos de los que en otro tiempo fueron doctores de la Ley o científicos; ahora traen su mente despierta para el saber espiritual, convencidos de que en el limitado saber humano no encontraran la suprema verdad.

La ciencia, las religiones, los teólogos, las diversas filosofías no pueden descubrir y mucho menos explicar cómo opera la justicia divina; a veces en el corazón de un miserable se oculta el espíritu del que en otro tiempo llevó sobre su cabeza una corona, o en un presidiario se esconde el que en otra vida privó de la libertad a un pueblo.

A veces le corresponde habitar en un ser cuyo corazón encierra gran rebeldía y entonces le parece dificil manifestar su luz. Ese corazón será su crisol y su prueba en la vida y si logra someterle y persuadirle de que sólo estando en armonía, materia y espíritu puede el hombre encontrar la paz, habrá triunfado de su prueba y podrá aspirar a un mundo mas elevado.

Mi juicio en cada espíritu, por medio de esta ley, es perfecto e inexorable.

Yo soy quien envía los espíritus a encarnar de acuerdo con la Ley de evolución, y en verdad os digo, que no serán las influencias de este mundo, las que hagan variar mis planes Divinos, porque por sobre todas las ambiciones de poder se hará mi voluntad. Vosotros engendráis hijos de vuestra carne, mas Yo soy quién distribuye los espíritus en las familias, en los pueblos, en las naciones, en los mundos, y en esa justicia impenetrable para los hombres, se manifiesta mi amor.



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